Google Glass: un dispositivo de ayuda para los enfermos de Parkinson

 

Expertos de la Universidad de Newcastle investigan cómo pueden ayudar las Google Glass, a que las personas que sufren Parkinson, mantengan su independencia durante más tiempo.

La tecnología de Google Glass consiste en un ordenador portátil cuyo sistema funciona como un teléfono inteligente manos libres que permite la conexión a Internet mediante órdenes de voz. El usuario visualiza la información directamente en la lente de las gafas.

Google donó cinco pares de gafas a la Universidad de Newcastle para que los investigadores estudien la utilización de este dispositivo como apoyo a personas que sufren enfermedades neurodegenerativas crónicas como el párkinson.

El equipo dirigido por el Dr. John Vines y el Dr. Ivan Poliakov ha estado trabajando con un grupo de voluntarios, enfermos de Parkinson de edades comprendidas entre 46-70 años. Las conclusiones de su estudio serán presentadas a finales del presente mes, en la conferencia de Toronto sobre Human Factors in Computing Systems, donde mostrarán la potencialidad de las tecnologías emergentes para ser utilizadas como apoyo a personas que sufren enfermedades progresivas como el Parkinson y la demencia.

El equipo de investigación trabaja en una nueva fase del proyecto en la que se utilizará esta tecnología para proporcionar avisos discretos asociados con comportamientos característicos del párkinson, como recordar a la persona cuándo debe tragar saliva, para evitar el babeo, así como recordatorios personales de citas médicas y tomas de medicación.

El equipo de trabajo, está además explorando de qué manera pueden ser utilizados los sensores de movimiento del dispositivo para ayudar a los pacientes parkinsonianos durante un episodio de “congelación” de la marcha o bloqueo del sistema motor, síntoma común en esta enfermedad que predispone a las caídas.

“La tecnología de las Google Glass abre una nueva y extensa área de exploración para diseñar y desarrollar sistemas portátiles que pueden facilitar la vida a estas personas” explica el Dr. Vines. “Nos encontramos en los inicios de este nuevo campo de investigación. Lo alentador de este proyecto, es que estamos trabajando en colaboración con los pacientes para desarrollar aplicaciones y sistemas que cubran exactamente sus necesidades, lo que producirá un impacto real en la sociedad”

La enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa crónica que afecta a 10 millones de personas en todo el mundo y que, generalmente, se inicia pasados los 50 años.

Actualmente, el diagnóstico se realiza en base a la clínica, puesto que aún no ha sido identificado ningún marcador biológico. Los síntomas con los que se manifiesta la enfermedad son rigidez, temblor y bradikinesia o lentitud de movimientos. Estos síntomas afectan al equilibrio, por la pérdida de reflejos posturales y a la marcha, por los momentos de “congelación” o bloqueo motor. También se producen alteraciones en el habla y la voz, así como en la deglución automática que se bloquea, produciendo el característico babeo de estos enfermos.

Además de los síntomas físicos que conlleva la enfermedad, hay que tener en cuenta, el daño que provocan los factores emocionales y sociales que afectan a estos pacientes, debido a su pérdida de independencia y confianza social, así como la vergüenza y el aislamiento que sufren. Todos estos factores tienen un gran impacto negativo sobre la evolución de la propia enfermedad.

Claire  Bale, Directora de Comunicación en Investigación de la enfermedad de Parkinson en el Reino Unido dice: “Este nuevo estudio que analiza Google Glass es un importante ejemplo de cómo las nuevas tecnologías pueden ser utilizadas para mejorar la vida de estos pacientes, abordando una amplia variedad de problemas que sufren en el día a día. Y para hacer realidad el mayor potencial de estos nuevos dispositivos es prioritario que los investigadores trabajen con los verdaderos expertos de la enfermedad, los propios pacientes”

Este es el testimonio de una de las pacientes que han participado en el estudio de la Universidad de Newcastle:

Lynn Tearse , 46 , maestra jubilada del condado de Durham dice: “Para mí el mayor beneficio ha sido la confianza que me ha proporcionado. Si estoy sola y mis piernas se paralizan mientras mi cuerpo quiere continuar avanzando, puedo avisar con una simple mirada o llamada de voz a mis familiares o cuidadores para que me localicen y ayuden. La facilidad con la que se pueden ejecutar las órdenes en el dispositivo es lo que realmente mejora nuestra vida, puesto que durante episodios de temblor o bradikinesia, nos es imposible manejar un teléfono móvil.” Añade: “Otra posible utilidad sería la de desbloquear nuestro cerebro tras una fase de congelación de la marcha, pues reiniciarla es algo realmente costoso. También me ha beneficiado enormemente disponer de las instrucciones precisas para la toma de mi medicación que puede llegar a ser muy compleja debido a las diferentes combinaciones de pastillas que hay que tomar cada 2 horas”. Lyn concluye: “Cualquier tecnología que promueva la confianza y ayude a las personas a tener un mejor control de su enfermedad y de su vida, debe ser bienvenida”

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Publicado en: Abril 2014

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